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XII MEDIA MARATÓN DE MÉRIDA
Domingo, 04 de Marzo de 2018

Crónica: José Antonio Casado

Bueno, pues lo difícil siempre de una crónica es empezar y como empezaría yo esta… Si, ya sé, como diría Pablo Motos en el programa del Hormiguero cuando hacen un experimento: “no hacer en casa”.

Y por qué digo esto, pues porque justo el lunes de la semana de la carrera me caí, “aterricé” de costado y me clavé el codo en las costillas con lo cual, aun sin tener nada roto, el dolor era considerable no solo el día de la caída sino durante toda la semana y, claro, el día de la carrera no se me había pasado, es más, todavía sigo con dolores (9 días después de la carrera). Así que, si os pasa esto: NO CORRER.

Y entonces por qué lo hice, pues porque tenía una espina clavada, de una sensación de traición a un compañero de la Asociación, que le dije que le acompañaría en su aventura en la subida al Angliru y me rajé. Tenía un mal recuerdo de mi experiencia y unas malas sensaciones en el cuerpo y dije que no. Desde entonces tenía un resentimiento que no podía volver a repetir a pesar de todos los pesares.

El caso es que por el mes de octubre, un amiguete del mundo del camping, José, acababa de correr la media maratón de Ávila y estaba muy ilusionado y contento, no recuerdo muy bien si me dijo que era su segunda media, pero el caso es que ya sabemos que cuando acabamos una carrera, si se nos ha dado bien, nos ponemos eufóricos y empezamos a hacer planes de cuál será la próxima en caer y a este amigo le dio por pensar en correr la media maratón de Mérida.

El caso es que le llamé para preguntarle qué tal le había ido y claro, entre unas cosas y otras terminé diciendo que le acompañaba en Mérida. Faltaría mas ¡!!

Y yo por esas fechas estaba sin correr, y sin hacer nada de nada, pero como somos como somos, no iba a decirle que no, total, quedaban 4 meses por delante, muy mal se me tenía que dar para no llegar decentemente preparado para correr.

Y no, no solo no decentemente llegaba, sino peor; desde la San Silvestre solo había salido hasta el día de la prueba 8 veces y con tiradas cortitas, salvo 2 semanas antes que hice una de 19 Km, así, a lo bruto y en frio. Y para colmo, como decía al principio con las costillas doloridas.

Así que ya entendéis mejor cuando os digo, en casa no los hagáis!!!

En fin, que también como decía al principio, no podía volver a dejar a un amigo colgado y ese sentimiento era más fuerte que todos los dolores que tenia o toda la falta de entrenamiento que llevaba, tenía que superar aquella negación costara lo que costara.

Y así me planté en Mérida el sábado 3 de marzo, con un día de lluvia y viento que hacía presagiar una carrera al día siguiente de lo más “divertida”, pensando en que me iba a calar hasta los huesos.

En fin, que después de patear un poquito la ciudad (solo 14 km de un lado para otro), estando en la plaza del Ayuntamiento, donde al día siguiente estaría la meta y hoy estaban entregando los dorsales, siento un grito. José Antonio ¡!!, me giro y veo a lo lejos a un tipo con la mano levantada haciendo un gesto de saludo/llamada de atención. Como no veo de lejos no le reconozco y miro hacia atrás con curiosidad de a quien estarán saludando. El caso es que no hay nadie por detrás que le devuelva el saludo y él sigue insistiendo: Casado ¡!!, vuelve a gritar acercándose esta vez en vista que no le hago ni puñetero caso. Y yo pensando, coño, pues parece que me está llamando a mí, pero no tengo ni idea de quién es. Hasta que está a mi lado y sorpresa: José Luis Dorado ¡!!

Normal, José Luis vive allí desde hace algún tiempo, y yo, como no me acordaba, ni me imaginaba encontrármelo. Así que estuvimos hablando un ratito y quedamos para el día siguiente para hacernos una foto en la salida. El se fue a hacer una foto con Abel Antón y yo continué con el pateo de la ciudad y buscando un lugar para cenar y reponer fuerzas.

Y llegó el domingo y llegó la sorpresa: No llovía, no hacía aire, se asomaba el sol entre las nubes y la temperatura era perfecta. Así que nos fuimos José y yo hacia la salida, muy cerquita del puente romano, dejamos la mochila en el camión ropero del ejército, que colaboró con la Organización y que me recordó a mis primeros maratones de Madrid en los que también el ejercito colaboraba y participaba, nos hicimos una foto con Abel Antón, nos la hicimos solos, me hice con Dorado la prometida el día anterior y nos fuimos a  esperar el pistoletazo de salida.

¿He dicho pistoletazo?, pues corrijo: CAÑONAZO de salida. He escrito antes que el ejército colaboraba en la organización y una de las maneras fue con un cañón de artillería que emplearon para dar la salida en lugar de la “vulgar” pistolita, esto sí que es “disparar”.

Y nada, a empezar a correr con mis costillas doloridas y diciéndome a mí mismo, “no hay dolor” en un ratito se me pasa, a disfrutar del recorrido ¡!! Y la verdad es que así fue, desconecté, no sé cómo del dolor y empecé a disfrutar de la carrera, entre más de 1600 participantes. Empezamos cruzando el Guadiana por el puente nuevo, para seguidamente ir a buscar el puente romano, donde nos aguardaban a ambos lados personajes vestidos de romanos y romanas haciéndonos un pasillo para cruzar sus más de 700 metros.

Luego continuamos por la parte exterior de la ciudad, por la antigua carretera nacional durante unos 3 / 4 Km para entrar de nuevo en la ciudad por el centro del Circo Romano, atravesándolo de un extremo a otro, era impresionante. Luego continuamos por el centro de la ciudad para pasar por el Acueducto de los Milagros, volver a cruzar el rio por el puente nuevo y de nuevo por el puente Romano, pasar junto a la Alcazaba Árabe, entrar por el recito del Teatro y Anfiteatro Romano, callejear junto al Museo de Arte Romano, al Templo de Diana, pasar por el Arco de Trajano y por fin y después de más de una subidita y bajada, que aunque pudiera parecer que Mérida es plana, no lo es, llegar a la Meta en la Plaza el Ayuntamiento.

Se había terminado la carrera, se me había hecho corta, había disfrutado con José de la ciudad, de su ciudad, que creo que no lo había dicho antes, algunos momentos fueron duros, sobre todo las cuestas que todo hay quedecirlo: hay, son varias y están en los últimos 5 km. El tiempo, 1:52:35, es lo de menos, habíamos terminado la carrera, sufriendo, pero menos de lo esperado y con la satisfacción de que esta vez no había fallado a mi compañero de viaje.

Pd: el domingo de regreso tuve que ir a urgencias a que me mirasen las costillas, me dolían un…

Así que, no sé si os lo había dicho antes: NO LO HAGAIS EN CASA

 

 

 

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" La promoción y divulgación de la práctica atlética en todas sus modalidades y la realización de actividades culturales y de protección del medio ambiente, relacionadas con la práctica del atletismo. "

Desarrollamos pruebas de atletismo, en todas sus modalidades. Cursos de formación para la práctica del atletismo. Actividades deportivas, culturales y para la protección del medio ambiente.

 

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Mª Cruz Landrove
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